Acaban de llamarme por teléfono.
Nunca contesto cuando en el display aparece NUMERO PRIVADO. Pero hoy atendí, porque era sábado y estaba de buen humor.
Un joven intentó ofrecerme, como siempre sucede en estos casos, un mejor servicio de internet... Yo lo escuchaba, cuando nunca hago eso. Lo escuchaba por su acento, algo me atraía místicamente... jajajaja.
Generalmente si percibo que intentan venderme algo, les digo "Si no me vas a ofrecer un trabajo, no vuelvas a llamarme..." y corto, luego de desearle un lindo día y saludarlo con un hasta siempre. Intento ser agradable, porque ya trabajé como comercial y teleoperadora, por lo que sé que a veces es duro estar en el lugar de esa gente, se soporta muchas cosas y se llora por otras.
Pero este muchacho, tenía un "no se qué...", algo "especial".
Luego de todo su speach, le respondí: "En este momento mi poder adquisitivo económico no me permite darme esa clase de placeres..." Se rió al escucharme e insistió una vez más, cuando volví a decirle "Gracias, pero cuando YO pueda, me comunicaré con ustedes..."
- ¿Puedo hacerle una pregunta? - me dice pícaramente.
- Si, claro... - le contesté.
- Usted es argentina?...
- Si... lo soy...
- Y de que parte?...
- Ufff... de Buenos Aires...
- ¿De qué parte de Buenos Aires?
- Villa Crespo, Villa Lugano, Caballito, Microcentro, Mataderos, Avellaneda... estuve por tantos sitios...
- Yo soy de Cordoba...
- Ya me había dado cuenta por tu acento, pero no quería decirte nada, porque sé que esta clase de diálogos no se pueden mantener desde tu puesto de trabajo.
- Yo si puedo, por mi parte no hay ningún problema. La estoy llamando de la prov. de Cordoba...
Y bueno, ya saben que a mi me encanta este tipo de sorpresas. Antes de cortar, le pregunté su nombre, y me dijo que se llamaba "Sergio", a lo que le respondí: "Gracias Sergio, por acercarme a mi Argentina de este modo..."
Tengo ganas de ir para allá... (de visita) espero que pueda pronto.
Sinda
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7 de octubre de 2006
En el Hospital
Publicado por
Unknown
Ayer tuve que ir al hospital (ambulatorio) para hacerme un electro cardiograma y esperar el resultado. Mientras permanecía en la sala, se acerca a mí, una mujer de unos 40 años aproximadamente, muy linda y muy elegante, para preguntarme lo siguiente:
Reconocí su acento argentino, presté atención a su consulta y le respondí enseguida, pero con indiferencia.
Yo estaba más pendiente de ver a la doctora (era la paciente siguiente) y de no demorarme mucho; que de entablar un diálogo amistoso con una desconocida argentina.
Pero el tiempo siguió corriendo, y estuve una hora detrás de la puerta de mi doctora, esperando ser atendida, cuando volvió acercarse a mí, la mujer de la que les hablo, para decirme...
Y allí estuvimos hablando, no tanto pero como si nos conociéramos de toda la vida.
Tampoco intercambiamos ni teléfono ni email, y ni siquiera nos preguntamos el nombre. Cuando llegó el momento de despedirnos nos dijimos...
- Espero que no tan seguido... - me contestó riéndose y como si fuera un cumplido su respuesta, dado que en otras palabras me estaba deseando que tuviera buena salud...
Correspondí a su deseo, con una frase parecida, y allí nos saludamos, apenas haciendo un gesto de "adiós" con las manos y una sonrisa "de oreja a oreja".
Sinda
- ¿Sabés si la doctora está atendiendo con demora? Porque acabo de llegar... (YEGAR) y...
Reconocí su acento argentino, presté atención a su consulta y le respondí enseguida, pero con indiferencia.
Yo estaba más pendiente de ver a la doctora (era la paciente siguiente) y de no demorarme mucho; que de entablar un diálogo amistoso con una desconocida argentina.
Pero el tiempo siguió corriendo, y estuve una hora detrás de la puerta de mi doctora, esperando ser atendida, cuando volvió acercarse a mí, la mujer de la que les hablo, para decirme...
- ¿No sabés si está con gente?... porque yo (YO) tengo que hacer otras cosas, y solo vine para que me haga unas recetas médicas...
- ¿Uruguaya o Argentina? - le pregunté, ya decidida a cambiar mi malhumor por una conversación agradable.
- Argentina...
Y allí estuvimos hablando, no tanto pero como si nos conociéramos de toda la vida.
Tampoco intercambiamos ni teléfono ni email, y ni siquiera nos preguntamos el nombre. Cuando llegó el momento de despedirnos nos dijimos...
- Hasta pronto, ya nos veremos por aquí... - porque compartimos a la misma médica de cabecera.
- Espero que no tan seguido... - me contestó riéndose y como si fuera un cumplido su respuesta, dado que en otras palabras me estaba deseando que tuviera buena salud...
Correspondí a su deseo, con una frase parecida, y allí nos saludamos, apenas haciendo un gesto de "adiós" con las manos y una sonrisa "de oreja a oreja".
Sinda

