Creo que es poco lo que les conté de él. Aún no me he puesto a narrarles su vida, porque siempre tengo la itención de escribir un libro suyo. Pero de él, heredé el título de "Emigrante Retornada".
Simbólicamente, yo retorné en su lugar. El no pudo, porque murió unos meses antes. Pero lo soñó, junto conmigo y con mi marido, hasta ese momento.
Mi papá fue uno de esos españoles, que se subieron a un barco en el año 59, para conocer América. No fue fácil para él, llegar a la Argentina. En aquel entonces, la entrada por Buenos Aires estaba restringida, por lo que tuvo que hacerlo desde el sur del país y una vez dentro, escapar hacia la ciudad porteña que lo enamoró perdidamente.
Tampoco entró así nomás, yo tengo en mi poder todos los documentos que tuvo que presentar antes de embarcarse, hasta un calendario del año 59, del Vapor Yapeyú, en el que viajó.
Me faltó su contrato de trabajo, pero sepan, que él entró a la Argentina con contrato de trabajo, sin éste, no hubiera podido entrar nunca.
Y también le habían exigido ciertos exámenes médicos, bastante completos. Sospecho que el gobierno de entonces, quería inmigrantes sanos.
Mi padre reunió todos los requisitos. Llegó a la Argentina luego de un viaje en barco que duró un mes. Cuando subió a Buenos Aires, fue a vivir a la casa de una tía suya (también asturiana y que había llegado muchos años antes), que según me contaba él... lo hacía dormir en un cuartucho (habitación pequeña, desordenada y sucia), sobre unas bolsas de papas (patatas).
Mi papá no se hizo la américa como muchos españoles, pero si tuvo la vida que él quiso, muchos bares y restaurantes, muchas mujeres antes y después de mi madre, no se dió grandes gustos, él vivía al día. Es decir, "carpe diem", disfrutaba el presente. No pudo ahorrar nada, pero se sacrificaba para que a mis hermanos y a mi, no nos faltara nada.
Bueno... (suspiro), esta simple entrada para que sepan quien era mi papá.
Gracias por leerme.
Sinda
Recent Posts
22 de noviembre de 2007
Recordando a un jefe que tuve...
Publicado por
Unknown
Ayer por la noche, recordaba a un jefe que tuve en Argentina. Un jefe con una personalidad muy especial. Que en muchísimas ocasiones me hizo reir y en otras, sentir que me comprendía.
Su nombre: Nelson Cánepa.
Un jefe que admiraba mi poesía y que siempre, siempre me alentaba a que siguiera escribiendo.
Un hombre con carita de picarón y de travieso, con una oficina llena de papeles y sus escritos sin ninguna falta de ortografía.
Me sentía a gusto en su espacio laboral, quizás porque yo también tengo el mío lleno de papeles y me preocupo de no tener errores ortográficos. Aunque algunos se me pasan, pero eso se le perdona a los escritores, a los que tienen por vocación traducir sus fantasías como sus sentimientos, en palabras con o sin rima. En palabras al fin.
Y hablando por teléfono con mi madre (que está en Argentina), se lo puse de ejemplo.
"Mami, vos sabés que yo tenía un jefe, que cuando me veía nerviosa, angustiada, preocupada, acelerada... me decía siempre NO TE CALENTES... NO TE CALENTES..."
"Y cuando vos le preguntabas a él, como se sentía... siempre respondía lo mismo ES CELESTE.." (que traducido en un lenguaje comprensible para todos, sería EXCELENTE).
Luego agregué... celeste como el cielo, celeste como el manto de la virgen...
Y a ella, esa comparación, le encantó. Porque mi madre es católica, y aunque no lo fuera... siempre se alegra y se llena de vida, cuando contempla un cielo celeste.
Sinda
Su nombre: Nelson Cánepa.
Un jefe que admiraba mi poesía y que siempre, siempre me alentaba a que siguiera escribiendo.
Un hombre con carita de picarón y de travieso, con una oficina llena de papeles y sus escritos sin ninguna falta de ortografía.
Me sentía a gusto en su espacio laboral, quizás porque yo también tengo el mío lleno de papeles y me preocupo de no tener errores ortográficos. Aunque algunos se me pasan, pero eso se le perdona a los escritores, a los que tienen por vocación traducir sus fantasías como sus sentimientos, en palabras con o sin rima. En palabras al fin.
Y hablando por teléfono con mi madre (que está en Argentina), se lo puse de ejemplo.
"Mami, vos sabés que yo tenía un jefe, que cuando me veía nerviosa, angustiada, preocupada, acelerada... me decía siempre NO TE CALENTES... NO TE CALENTES..."
"Y cuando vos le preguntabas a él, como se sentía... siempre respondía lo mismo ES CELESTE.." (que traducido en un lenguaje comprensible para todos, sería EXCELENTE).
Luego agregué... celeste como el cielo, celeste como el manto de la virgen...
Y a ella, esa comparación, le encantó. Porque mi madre es católica, y aunque no lo fuera... siempre se alegra y se llena de vida, cuando contempla un cielo celeste.
Sinda

